Prostitutas por dinero natalia ferrari entrevista

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Durante años lo compatibilizó con la carrera de Enfermería, que ya ha terminado. Sus clientes son fundamentalmente gais, pero durante un tiempo también se acostó con mujeres por dinero. No es su caso. Él siempre que ha querido ha abandonado el piso en el que trabajaba. A veces a costa de enfrentarse a la presión de los propietarios, pero nunca ha tenido que llegar a las manos. Se instaló por libre y subió sus tarifas. Hay clientes que buscan cierto estatus.

Conmigo no ha querido venir cobrando 80 euros alguien que sí ha querido con Aunque hubo un tiempo en el que hacía mucho dinero, hasta 6. Tiene cuatro o cinco clientes fijos que le dan la mayor parte de los servicios. A euros la hora con un mínimo de dos aunque muchos apenas pasan un cuarto de hora en el piso o 1. Con los años se ha quitado el estigma. En el mundo de la noche gay, asegura, hay menos presión. No fue así siempre. Hubo un tiempo en el que no le dejaban entrar en algunos clubes.

Hoy, cuando le llaman, esos mismos locales le preguntan su caché por ir a tomar una copa. De tratar tu profesión con naturalidad. Yo cuando me presento descoloco a la gente: A su novio lo conoció como cliente y no tiene problemas al respecto. Tienen una relación abierta. El perfil de los clientes es muy diverso. Predominan chicos muy jóvenes y mayores de 60 años, pero hay un poco de todo. Venía, me abrazaba y se ponía a llorar. También una pareja de ancianos sin hijos que le contrataba cada mes para que cenara con ellos una noche y les contara cómo vivía y qué pensaba la juventud.

Los estupefacientes son muchas veces compañeros de la prostitución. Muchos clientes quieren drogarse antes o durante el sexo. Pero el coste personal de esa pelea es elevado, así como el estigma. El problema es que la publicación no distinguía entre las mujeres que libremente quieren dedicarse a este trabajo y las víctimas de la trata, una de las peores lacras de nuestra sociedad.

En , Naciones Unidas calculó que una de cada siete mujeres prostitutas en Europa eran víctimas de trata. Para esta guía del Ayuntamiento de Madrid son, de nuevo, como los unicornios. No recuerdo muy bien cómo o por qué empecé a considerar la prostitución. Hablando sobre esto una amiga me confesó que era prostituta desde hacía un año. Tener su apoyo y escuchar su experiencia me reafirmó en que esté podría ser un trabajo muy empoderador.

Eso y mi necesidad de pagar el alquiler me hizo decidirme. María Riot tiene una historia paralela. Y una opinión similar: Amanda Carvajal es una escort de lujo madrileña. No se considera feminista ni activista, pero lleva igual de mal las acusaciones de otras mujeres: El cliente acepta y, si no le gustan las condiciones, simplemente el encuentro no se produce. Eso para mí es igualdad de género , pues es un acuerdo en el que tanto él como yo salimos ganando.

Varias asociaciones de profesionales del sexo, como Aprosex, Hetaira, Genera, Cats y Prostitutas Indignadas llevan tiempo defendiendo los derechos de este colectivo, la despenalización y la diferenciación clara con las redes de trata. Riot se refiere a Erika Lust , autora de cintas que apuestan por una mirada femenina donde la mujer no es utilizada como un objeto sexual, toma la iniciativa y explora sus propios placeres: El problema no es la prostitución, igual que no lo es el matrimonio, el problema es el machismo y se puede trabajar contra ello sin necesidad de silenciar las voces de todas las prostitutas que pedimos derechos.

Dicho en otras palabras. No creo que el sexo tenga que ser un derecho que estemos obligados a dar para asegurarnos que todos puedan conseguirlo, esto es contrario a las libertades personales. Las prostitutas decidimos poner otro tipo de condiciones, igual de legítimas. En relación a la pregunta anterior. Todos los trabajos nacen desde una relación de poder desigual en el momento en el que alguien necesita dinero. Creo que la prostitución puede existir con condiciones éticas, tanto como en el resto de trabajos.

El problema es que la situación actual nos hace terriblemente vulnerables a todo tipo de violencia y explotación que en muchos casos ni siquiera tienes capacidad de denunciar. Me parece fundamental entender que en el feminismo formamos parte las trabajadoras sexuales, las agresiones a las putas, son agresiones a todas las mujeres.

Muchas veces leo, por parte de feministas, relatos brutales de hombres abusando de prostitutas y me quedo horrorizada con la normalización que se hace de esas agresiones. Nuestro trabajo no es ser sumisas frente a hombres misóginos. No tengo ninguna duda de ello. En un mundo en donde el cuerpo es el objeto de consumo. Una de mis inseguridades al comenzar a trabajar era no sentirme lo suficientemente atractiva para poder ser puta.

Hasta cierto punto me he dado cuenta que eso no es así aunque sí creo que es un trabajo que exige un grado de feminización. Puede que yo no me maquille, ni use tacones, y me de igual cuanto peso, pero aun así tengo que depilarme y controlar mi vestuario.

Sé que si no lo hiciera tendría menos clientes. De alguna forma todos estamos condicionados como clase obrera a retribuciones injustas, jornadas laborales desmedidas y un compendio de problemas que nacen de un sistema productivo injusto. Soy prostituta porque es el trabajo que mejor se ajusta a mi identidad y mis intereses. Creo que la pregunta intenta empujarme a que acepte una condición de víctima, y esa es una postura equivocada y fuera de lugar.

He evolucionado profesionalmente para conseguir y mantener unas condiciones que considero justas y hacer lo que me da la gana en mi trabajo. No es una cuestión puramente económica, como se intenta señalar en esta pregunta. Me gustaría que la gente se diera cuenta de que este tipo de preguntas solo se nos hacen a las putas, y que os cuestionarais por qué os cuenta tanto entender que haya mujeres a las que les guste follar con desconocidos a cambio de dinero con las condiciones pactadas por mutuo acuerdo.

El porno feminista existe puesto que hay productoras que trabajan en condiciones laborales éticas, en donde la mujer es un sujeto activo en la relación, en donde se incluye diversidad en deseos, cuerpos, géneros o sexualidades. Ejemplos que me vienen a la cabeza: En la misma línea. Hace poco vi una noticia de un grupo de padres que se organizó en un colegió para pedir la expulsión de una niña porque su madre había hecho porno.

Mucha gente cree que las putas somos mujeres sucias que vendemos nuestro cuerpo para las perversiones de hombres misóginos. Si partimos de esa idea, tiene sentido que las mujeres no lo vean como algo atractivo.

Por otra parte, las mujeres hemos tenido históricamente una represión sexual muy fuerte. Si miramos la biología, podemos ver que los hombres tienen la parte del cerebro relacionada con el sexo el doble de grande que en las mujeres. En resumen, nuestro nivel de testosterona es considerablemente inferior, cargamos un legado de cultura machista que nos señala si vivimos nuestra sexualidad libremente y hay mucho rechazo hacia la prostitución.

Creo que esas son las razones principales por las que las mujeres van menos de putas. Como he dicho antes, nuestros niveles de testosterona son indiscutiblemente distintos. Los hombres no tienen el mismo nivel de interés sexual a lo largo de toda su vida y nosotras tampoco. Somos diferentes biológicamente y culturalmente, es difícil no verse influenciado por esas cosas. Creo que las personas, pese a la herencia de cada sexo, podemos ser lo que nos dé la gana ser y no se nos debería juzgar siempre en conjunto.

Críticas poco constructivas, opiniones tóxicas y comentarios de personas que se ven en la necesidad de escupirme sus prejuicios. A veces me río y a veces me sienta mal. En el fondo realmente es triste.

Me da pena que cierta parte de la sociedad sea incapaz de hacer un ejercicio de tolerancia y aceptar que no todos vivimos de la misma manera. Tenemos derecho a ser quienes queremos ser y nadie debería sufrir acoso, rechazo social o negación de derechos por ello. Creo que es una oportunidad para descubrirte a ti misma. Puede que sea una experiencia mala, que te deje indiferente o que sea maravilloso.

Desde luego no lo vas a descubrir en tu casa. Pienso en mi amor platónico de la adolescencia. Es un trabajo que tiene sentido con mi identidad y no hubo ninguna sorpresa para ellos. Al principio tenía miedo. No sabía muy bien cómo sería, me sentía insegura conmigo misma y no tenía claro qué esperar por parte del cliente.

Lamentablemente es muy popular la idea de boca de gente que no es puta de que el cliente es un hombre malvado y nuestro papel es ser sumisa y consentir abusos. Esto es muy peligroso porque normaliza las agresiones y confunde a las chicas que empezamos a trabajar y no tenemos herramientas o conocidas que nos ayuden a ver que eso no es así.

Por suerte, con el primer cliente tuve clarísimo que la posición de poder en la relación pertenece a la puta y que cuando el cliente paga recibe lo pactado. No tiene derecho a exigir nada y no es mi posición consentir la misoginia de nadie. Durante esos comienzos me sentía con muchas ganas de trabajar, había descubierto un mundo nuevo que me gustaba mucho y me lamentaba no haber empezado antes.

Supongo que lo descubro haciendo activismo en la ONG de derechos animales. En ese momento tenía 19 y para mí fueron muy importantes esos años en mi vida. El feminismo empieza calando primero en mi relación conmigo misma y luego con mis ex parejas. Me empiezo a dar cuenta del origen de las inseguridades que tengo con mi cuerpo y empiezo a detectar que las relaciones que había tenido eran tóxicas. En mi trabajo el feminismo es una herramienta fundamental para poder trabajar en condiciones éticas.

Como he dicho antes, no es aceptable que un hombre se crea con derecho a abusar de ti porque te esté pagando. Leyendo a compañeras feministas y trabajadoras sexuales es cuando empiezo a declararme como sujeto de derecho con capacidad de decidir libremente sobre mi cuerpo y mi sexualidad y no dejar que me cosifiquen o me quieran tratar como un trozo de carne en venta. He visto una sororidad increíble entre mis compañeras y muchísima fuerza como mujeres siendo una minoría discriminada.

El trabajo sexual necesita al feminismo, y el feminismo necesita a las trabajadoras sexuales. Hemos leído que eres muy selectiva en cuanto a clientes se refiere. Que pones normas para el disfrute mutuo y descartas si esa persona no te transmite confianza.

La prostitución sin relaciones pactadas no es prostitución. Todas elegimos a nuestros clientes y todas tenemos normas. Cuando alguien es forzada a aceptar clientes que no quiere estamos hablando de explotación laboral, trata o violaciones, y eso es delito. Cuando una mujer acepta clientes que no quiere porque la alternativa es no pagar el alquiler, estamos hablando de casos de vulnerabilidad extrema en un sistema que no aporta soluciones a la pobreza, y esto recordemos que también pasa en otros trabajos como el sector doméstico, la agricultura o la construcción.

Las putas empoderadas no somos una excepción. Es bien sabido que dentro del movimiento feminista hay un debate interno acerca de la prostitución. Por ejemplo, Beatriz Gimeno dice: Se puede decir exactamente lo mismo del matrimonio heterosexual. Pero de la misma manera que la historia demuestra que el matrimonio ha evolucionado y ya no es exclusivamente una unión en donde el hombre adquiere dominio absoluto sobre su esposa, con la prostitución pasa lo mismo.

Pueden existir relaciones éticas entre putas y clientes. El problema no es la prostitución, igual que no lo es el matrimonio, el problema es el machismo y se puede trabajar contra ello sin necesidad de silenciar las voces de todas las prostitutas que pedimos derechos.

Dicho en otras palabras. No creo que el sexo tenga que ser un derecho que estemos obligados a dar para asegurarnos que todos puedan conseguirlo, esto es contrario a las libertades personales. Las prostitutas decidimos poner otro tipo de condiciones, igual de legítimas. En relación a la pregunta anterior. Todos los trabajos nacen desde una relación de poder desigual en el momento en el que alguien necesita dinero. Creo que la prostitución puede existir con condiciones éticas, tanto como en el resto de trabajos.

El problema es que la situación actual nos hace terriblemente vulnerables a todo tipo de violencia y explotación que en muchos casos ni siquiera tienes capacidad de denunciar. Me parece fundamental entender que en el feminismo formamos parte las trabajadoras sexuales, las agresiones a las putas, son agresiones a todas las mujeres. Muchas veces leo, por parte de feministas, relatos brutales de hombres abusando de prostitutas y me quedo horrorizada con la normalización que se hace de esas agresiones.

Nuestro trabajo no es ser sumisas frente a hombres misóginos. No tengo ninguna duda de ello.

prostitutas por dinero natalia ferrari entrevista En Titania Compañía Editorial, S. Creo que decir algo así puede sonar clasista. Pueden existir relaciones éticas entre putas y clientes. Lo que sucede en ella es un retrato de la sociedad en la que vivimos. Es un trabajo que tiene sentido con mi identidad y no hubo ninguna sorpresa para ellos. Supongo que lo descubro haciendo activismo en la ONG de derechos animales. Creo que comunico con claridad el tipo de persona que soy, la experiencia que ofrezco y los clientes que busco.