Prostitutas en la edad media ets en prostitutas

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Las enfermedades de transmisión sexual aparecen en los libros de medicina medieval aunque, como otras muchas enfermedades, son difíciles de distinguir por las descripciones que en ellos se dan. Por desgracia esto no ocurría en la Edad Media, lo que impide que en numerosas ocasiones un médico actual pueda saber a qué enfermedad exactamente se refieren Avicena, Trótula o Arnau de Vilanova en sus escritos.

No obstante y salvando las dificultades que toda investigación tiene, Danielle Jacquart y Claude Thomasset dedicaron un capítulo de su libro Sexualidad y saber médico en la Edad Media al tema de las ETS en el Medievo. Junto con las clamidias, provocadas por el germen de la Chlamydia trachomatis, ambas enfermedades generaban graves problemas de fertilidad y diferentes enfermedades oculares. Ante cualquier enfermedad la prevención era crucial. Pero como los médicos medievales no conocían nuestros modernos métodos anticonceptivos de barrera para evitar el contagio, se decantaban por dos opciones.

La primera era la de no mantener relaciones sexuales con personas que tuvieran anormalidades en los genitales: La segunda era la de lavarse bien los genitales después del coito si se sospechaba que la pareja sexual podía tener alguna enfermedad venérea. Y es que la prevención y la rapidez de acción ya eran aconsejadas por los médicos medievales antes las enfermedades de transmisión sexual. Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: Pero las leyes no castigaban a las prostitutas, que no podían ser procesadas por su profesión.

También sufrían la carga de la infamia por edicto pretorio: Sin embargo, es probable que a menudo se desobedecieran o ignoraran estas restricciones y, en cualquier caso, el estigma desaparecía cuando se casaban.

Por tanto, el sistema legal romano dejaba en paz a las meretrices. Hasta donde se sabe, a las autoridades tampoco les importaban los aspectos morales; a fin de cuentas, tener relaciones con una prostituta no quebrantaba ninguna ley, ni siquiera las constricciones morales en lo que concernía a los hombres, ya que no constituía adulterio. Sin embargo, las autoridades cayeron en la cuenta de que estos servicios podían ser gravados.

Ya a mediados del siglo I d. Este impuesto, como nos dice Suetonio , alcanzaba el montante de un servicio sexual , y no podía evadirse con el pretexto de haber abandonado la profesión. A pesar de que no existen detalles sobre cómo podrían mantenerse las cuentas de un producto tan móvil como el sexo , los romanos lo consiguieron.

Es posible que las prostitutas que trabajaban de forma independiente presentaran un reto para los agentes fiscales. Había burdeles repartidos sin orden por ciudades y pueblos.

En cuanto a las consideraciones sanitarias, los círculos oficiales no se preocupaban en absoluto. Los ingresos podían ser considerables, y a las candidatas las engatusaban con las promesas de vestidos y otros incentivos.

Estas mujeres no tenían ninguna otra habilidad ni productos que pudieran reportarles tanto dinero, como sin duda no lo hacía el trabajo de costurera o de nodriza, las otras principales ocupaciones remuneradas de las mujeres. Por tanto, no había escasez de prostitutas. Algunas escapaban de sus casas y se dedicaban a esta profesión.

Otras crecían en régimen de esclavitud, y muchas eran esclavizadas para este fin. Había prostitutas literalmente por todas partes. A primera vista, estos valores podrían parecer muy altos, pero lo cierto es que la combinación de una fuerte demanda, riesgos sanitarios relativamente reducidos, y la falta de alternativas de ingresos, empujaba a muchas mujeres a la prostitución. Las tabernas y las casas de comida también eran lugares de trabajo de las prostitutas; una o dos habitaciones al fondo y en la segunda planta del establecimiento cumplían estas funciones.

La desnudez —sobre todo si los hombres y las mujeres se bañaban juntos, como podía suceder—, que se ofrecía como la bebida en las tabernas, era un aliciente que conducía a los clientes a compañeras sexuales disponibles.

Los baños también ofrecían comida y otros servicios, como masajes. De la misma manera que una masajista podía pasar con facilidad a proporcionar servicios sexuales, los empleados de los baños combinaban su trabajo rutinario, como vigilar la ropa mientras los clientes se bañaban, con el de proporcionar sexo a los clientes que lo deseaban. También había habitaciones en las plantas superiores, e incluso una entrada aparte desde la calle para los clientes que venían a los baños sólo a mantener relaciones sexuales.

Un grafiti en la pared exterior dice lo siguiente: De ser necesario, se recurría a las tumbas situadas a las afueras de la ciudad.

Al igual que en las termas, las actividades en estos escenarios —las actuaciones a menudo lascivas en los teatros, y en las arenas la excitación y la sed de sangre de la lucha entre gladiadores— provocaban un apetito sexual que aprovechaban las prostitutas de la zona.

El teatro estaba relacionado con la prostitución tanto directa como indirectamente. Los alrededores estaban repletos de gente antes y después de las funciones, lo que proporcionaba oportunidades de trabajo a las prostitutas. Se trataba de los mimos, un tipo de representación muy popular. En las paredes de la Taberna de la calle de Mercurio, en Pompeya, había pintada una serie de escenas sumamente eróticas de mimos.

No es de sorprender que los mimos no sólo estimularan la demanda de prostitutas, sino que, a modo de pluriempleo, las actrices se dedicaran también a la profesión. El Floralia de Roma era un lascivo festival primaveral. Difícilmente podía ser de otra manera, en vista de que el nombre provenía de una famosa prostituta de antaño. En los escenarios, las prostitutas interpretaban aventuras de mimos con personajes del pueblo —sastres, pescadores, tejedoras— en situaciones comprometidas, pues el adulterio era uno de los temas favoritos.

Un autor cristiano describe, horrorizado, estos tejemanejes: Templos y teatros eran lugares frecuentados por las prostitutas.

Hay una prueba de estas actividades: Todas ellas esclavas liberadas, tenían nombres típicos de prostitutas.

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Por tanto, el sistema legal romano dejaba en paz a las meretrices. El teatro estaba relacionado con la prostitución tanto directa como indirectamente. El profesor Perea ha estudiado las ETS que se presentan en un total de prostitutas sevillanas durante y En un documento de Egipto se lee: Hoy, la prostitución conlleva el peligro real de la transmisión de enfermedades sexuales. Cómo no, también existían en la Edad Media.

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Cuando la mujer alcanza el fin de los actos de Afrodita, jadea instintivamente con un placer ardiente, y sus jadeos suben con rapidez a los labios con el aliento del amor, y ahí se encuentra con un beso perdido La primera era la de no mantener relaciones sexuales con personas que tuvieran anormalidades en los genitales: En buenas circunstancias, las prostitutas podían llevar una vida incluso mejor que la del ciudadano medio, pero si las condiciones eran malas, una despiadada explotación podía dar lugar a una muerte temprana. Había prostitutas literalmente por todas partes.

El teatro estaba relacionado con la prostitución tanto directa como indirectamente. Los alrededores estaban repletos de gente antes y después de las funciones, lo que proporcionaba oportunidades de trabajo a las prostitutas. Se trataba de los mimos, un tipo de representación muy popular. En las paredes de la Taberna de la calle de Mercurio, en Pompeya, había pintada una serie de escenas sumamente eróticas de mimos.

No es de sorprender que los mimos no sólo estimularan la demanda de prostitutas, sino que, a modo de pluriempleo, las actrices se dedicaran también a la profesión. El Floralia de Roma era un lascivo festival primaveral. Difícilmente podía ser de otra manera, en vista de que el nombre provenía de una famosa prostituta de antaño. En los escenarios, las prostitutas interpretaban aventuras de mimos con personajes del pueblo —sastres, pescadores, tejedoras— en situaciones comprometidas, pues el adulterio era uno de los temas favoritos.

Un autor cristiano describe, horrorizado, estos tejemanejes: Templos y teatros eran lugares frecuentados por las prostitutas. Hay una prueba de estas actividades: Todas ellas esclavas liberadas, tenían nombres típicos de prostitutas. Tais y Lais son nombres de famosas hetairas de la clase alta de Grecia ; eran nombres magníficos para meretrices romanas.

Un ejemplo de estas destrezas sexuales se describe en la novela de Aquiles Tacio Leucipe y Clitofonte. Las lenguas a todo esto se superponen y hacen caricias, su contacto es como el de un beso dentro de otro beso Cuando la mujer alcanza el fin de los actos de Afrodita, jadea instintivamente con un placer ardiente, y sus jadeos suben con rapidez a los labios con el aliento del amor, y ahí se encuentra con un beso perdido Sin duda, no parece un accidente la elección, entre tantos temas posibles, de pintar escenas eróticas en los vestuarios de baños que al parecer disponían en la planta superior de habitaciones para mantener relaciones sexuales.

Los precios de las prostitutas por un mismo acto sexual, o por solicitudes específicas, podían variar ampliamente. El precio acostumbrado era de alrededor de dos ases, un cuarto de denario, correspondiente al pago de media jornada de un trabajador. Unos dos o tres ases diarios bastaban para apañarse durante buena parte de la época del Imperio romano. No obstante, la mayoría de las prostitutas seguramente trabajaban para un proxeneta , que se llevaba buena parte de sus ganancias.

Las esclavas prostitutas probablemente entregaban todo o casi todo el dinero al amo, que veía en sus esclavas una fuente de ingresos y las enviaban a los burdeles o a las calles para que al final del día regresaran con dinero. En un documento de Egipto se lee: Por ejemplo, quedar embarazada era un gran inconveniente.

En casos de embarazo, el aborto era una alternativa. Como procedimiento médico era poco frecuente, y en los escritos de medicina de la época no se recomienda por ser extremadamente peligroso. Sin embargo, había varias opciones que aseguraban provocar el aborto. Se administraban oralmente o se aplicaban en forma de supositorio vaginal. Ambos métodos eran de dudoso valor, debido a los escasos conocimientos de fisiología de la época, aunque es posible que algunos mejunjes fueran efectivos.

Hoy, la prostitución conlleva el peligro real de la transmisión de enfermedades sexuales. En esto, las prostitutas grecolatinas tenían menos motivos de preocupación. De modo que hasta cierto punto las prostitutas podían practicar su profesión sin peligros de contagio de enfermedades de transmisión sexual muy graves.

La prostitución estaba muy extendida. Quien caminara por cualquier ciudad grecorromana, vería prostitutas en los alrededores del foro, haciendo señas desde las casas u ofreciéndose a la salida del teatro. En buenas circunstancias, las prostitutas podían llevar una vida incluso mejor que la del ciudadano medio, pero si las condiciones eran malas, una despiadada explotación podía dar lugar a una muerte temprana.

De Wikipedia, la enciclopedia libre. Sífilis y gonorrea; parte de su historia. Espacios de nombres Artículo Discusión. Vistas Leer Editar Ver historial. Pero como los médicos medievales no conocían nuestros modernos métodos anticonceptivos de barrera para evitar el contagio, se decantaban por dos opciones. La primera era la de no mantener relaciones sexuales con personas que tuvieran anormalidades en los genitales: La segunda era la de lavarse bien los genitales después del coito si se sospechaba que la pareja sexual podía tener alguna enfermedad venérea.

Y es que la prevención y la rapidez de acción ya eran aconsejadas por los médicos medievales antes las enfermedades de transmisión sexual. Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: Posted in Anticonceptivos , General , Medicina y anatomia medieval 0 comments. These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages. Como ya digimos, las enfermedades venéreas llevan mucho … Sexo en la Antiguedad, sexualidad en la Edad Media: Sexo, pecado, delito Comprar libro Autor: Realizado por Duero Imagen.

La primera era la de no mantener relaciones sexuales con personas que tuvieran anormalidades en los genitales: Un ejemplo de estas destrezas sexuales se describe en la novela de Aquiles Tacio Leucipe y Clitofonte. Ante cualquier enfermedad la prevención era crucial. Pero como los médicos medievales no conocían nuestros modernos métodos anticonceptivos de barrera para evitar el contagio, se decantaban por dos opciones. Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: Hay una prueba de estas actividades: These icons link to social bookmarking sites where readers can share and discover new web pages.